miércoles, 13 de enero de 2016

Albert Salvado | Una vida en juego | Reseña

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Reseña y opinión sobre:

Albert Salvadó: Una vida en juego



Novela Negra, Histórica y Costumbrista. Se lee sola y es auto conclusiva, sin ser parte de ninguna serie.



Albert Salvadó es un escritor andorrano que estudió ingeniería Industrial. En cuanto a su faceta como escritor, se ha dedicado a narrar ensayos, novelas y cuentos infantiles. Su primera novela histórica “El enigma de Constantino el Grande” quedó finalista en el premio Néstor Luján, para desquitarse con la segunda, con la cual lo ganó. A partir de ahí, se ha llevado varios galardones más con sus novelas. Sus obras han sido traducidas a una decena de idiomas.


Existen muchas leyendas urbanas que, aunque parezcan inverosímiles, una vez fueron ciertas. Una de ellas explica que cuando el Gran Casino de La Rabassada (Barcelona) mantenía todo su esplendor, a finales de 1911, se dieron en su interior diversos casos de suicidio, motivados todos ellos por la pérdida de grandes fortunas. Incluso se oía que existían salas habilitadas para tal menester.”

Víctor Pons trabaja como encargado de seguridad en el Gran Casino de La Rabassada. No hace mucho que lo han terminado y esperan la noche de apertura, en la cual trescientos de los más selectos ciudadanos de Barcelona han sido invitados para disfrutar de un lujo que rivaliza con los grandes casinos de Montecarlo. Un lujo incluso superior, ya que el casino cuenta en su recinto con un hotel de lujo y un parque de atracciones con montaña rusa incluida.

Victor proviene de una familia humilde. Pero lo que no descubrió hasta que a los 10 años le dio por robar una cartera, es que su padre no es quien creía que era. José Pons, tenía por verdadero nombre Giuseppe Ponte, había sido la mano izquierda del jefe de una de las familias de la mafia calabresa. Cuando el jefe cayó en desgracia, las demás familias decidieron cortar la cabeza de la de Giuseppe y de paso las dos manos, por si las moscas. Consiguió huir y llegó a España, donde se camufló y fundó una familia viviendo en las afueras de Barcelona. Siempre atento y preparado, ya que según el “las familias ni olvidan ni perdonan, nunca”.

“—¡Menuda hostia! —oí que exclamaba el policía de guardia—. Si todos los padres fuesen así, otro gallo nos cantaría.
            Mi padre se puso la gorra, se dio la vuelta, se despidió del policía y se dirigió hacia la puerta sin mediar palabra. Yo me levanté medio aturdido y le seguí. La cara me ardía. Su bofetada me había dolido más que todas las que me habían atizado en el cuartucho de atrás mientras me interrogaban. Anduvimos durante cinco minutos, en silencio, él delante y yo detrás. De pronto se detuvo y se plantó delante de mí.
            —¿Sabes por qué te he pegado? —me preguntó.
            —Por ladrón —le respondí, esperando por lo menos otro par de bofetadas.
            —¡Porque te han pescado, idiota! ¿Comprendes? —exclamó.”

Así, el joven Victor, gracias a los sabios consejos de su padre, respaldados por más de 20 años de pertenencia a la “Cosa Nostra”, va ascendiendo en la vida. Consigue una licencia de detective y, años después, logra el puesto a la cabeza del equipo de seguridad del que será el mayor casino de España gracias a unas referencias impecablemente falsificadas. A la vez, logra ganarse la confianza de todo el personal, colocando a antiguos amigos suyos y cerrando la boca ante los jefes del macroproyecto sobre algunos problemas que se han solucionado solos y en los que él no ha tenido nada que ver.

La noche de la inauguración y mientras da conversación a nobles, nuevos ricos y otra gente de similar calaña, conoce a Carla Torres, la cual le avisa de que la tímida mujer casada con la que acaba de quedar para encontrarse a escondidas, no es tímida ni mucho menos y usa siempre el mismo “modus operandi” con todos los hombres que caen en sus redes. Sin embargo, se olvida de aquella mujer  y, ya de paso, de todo lo demás también después de conocer a Carla.

El buen hacer de Victor al frente de la seguridad del casino, junto con el arreglo de “asuntillos” que pudieran afectar la economía de la empresa, todo eso añadido a sus redes de información sobre huelgas y similares le hacen granjearse la gratitud de sus jefes.
Sin embargo, una noche le avisan de que han encontrado a un italiano muerto en una sala privada. Todos los indicios apuntan al suicidio de un turista que ha perdido demasiado dinero. Victor hace desaparecer el cadáver, ya que el gobernador civil se la tiene jurada al casino y, de nuevo siguiendo los sabios consejos de su padre, se cobra el favor en forma de ascenso, sueldo y recompensa.

Pero lo que son las cosas, al parecer ese italiano tenía “familia”, y Victor acaba teniendo presente más que nunca las palabras de su padre: “las familias ni olvidan ni perdonan, nunca”.

Una vida en juego” no es un libro de acción trepidante y de persecuciones inacabables. La forma en la que se va desarrollando la historia del libro es mucho más parecida a lo que sería en la vida real. La trama principal tarda un poco en empezar. Mientras tanto nos encontramos con la vida diaria de Victor, su trabajo, su pasado y sus relaciones personales.

La ambientación es otra de las protagonistas del libro, se describe la ciudad de Barcelona y sus circunstancias de hace más de un siglo de una forma magnífica. Se mezclan los escenarios de los que viven en las partes más ricas de la ciudad y de los que se mantienen en la más desfavorecidas.

Mientras transcurre la vida diaria de Victor y de la ciudad, algunos acontecimientos exteriores amenazan con afectarlos a ambos: La guerra de África, las huelgas generales, el hundimiento del Titanic y los rumores del crecimiento de la tensión entre las potencias que acabarán protagonizando la I Guerra Mundial. Mientras, los que pueden, se ocultan dentro de la burbuja que les proporciona el casino y su capacidad económica.

Todos se rieron, excepto ella, y la tensión se relajó entre los otros dos comensales, mientras yo recordaba que durante la Exposición Universal de 1888, un ingeniero, llamado Gustave Eiffel, había propuesto construir a la entrada una torre de metal muy alta, con un diseño muy atrevido, pero que los organizadores, miembros del consistorio de la época, estimaron que no era lo más apropiado y prefirieron construir el Arco del Triunfo, mucho más clásico. Ahora, la Tour Eiffel, que fue aceptada en París y construida para su Exposición Universal de 1889, justo un año más tarde, se estaba convirtiendo en un atractivo turístico de primer orden. Y eso que el plan inicial era desmontarla una vez acabada la Exposición; de hecho, estuvieron a punto de hacerlo, pero el pueblo de París salió a la calle y se opuso. Supongo que los que en Barcelona juzgaron poco oportuna semejante construcción debían de ser parientes de la viuda que tenía sentada a mi izquierda.”

Aquí, Victor, aunque inteligente y hábil, es un ser humano que tiene fallos más a menudo de lo que le gustaría y que reconoce muchos errores cuando ya han sido cometidos, como todos nosotros. Y alguno de ellos, una simple tontería o el no hacer caso de un comentario puede llegar a costarle muy caro.

El caso es que “Una vida en juego” no destaca especialmente en ningún aspecto de forma espectacular, quitando su excelente ambientación y narrativa. Pero tampoco tiene  ningún fallo objetivo apreciable, más allá de los gustos del lector. Sólo puedo decir que sus 340 páginas se leen con gusto desde la primera hasta la última.

6 comentarios:

  1. Hola! (✿◠‿◠)
    Soy Arya del blog El Rincón de Arya
    http://elrincondearya.blogspot.com.es/
    La verdad es que nunca oí hablar de este libro y no llama especialmente mi atención, pero agradezco mucho la reseña =)
    Me gusta mucho tu blog, te sigo!
    Besos.

    ⏃♥ Arya ♥⏃

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  2. A pesar de que dices que no es un libro que destaque mucho, la trama y la ambientación me gusta así que no lo descarto.

    Besos

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    1. No me refiero a que sea malo, es que no hay ningún punto culminante de forma espectacular como suele haber en estos libros. Más bien las situaciones van pasando una detrás de otra de una forma que no provoca reacciones salvajes, como en la vida real, excepto quizá, en algún punto del libro ;)

      Besos

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  3. Victor es una persona inteligente. Es consciente de sus errores y de su onda expansiva. Lección aprendida. Sé que nada que ver, pero me has recordado "La plaza del diamante".
    Más deberes :)
    Un abrazo

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    1. Y de sus meteduras de pata, pero "a posteriori", como suele ocurrir.

      Otro abrazo :)

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